El estadio Atanasio Girardot será sede de una final de la Copa Libertadores una vez termine su ampliación, afirmó el periodista Luis Arturo Henao. El anuncio llega con fecha: en 15 días, el Consejo de la Conmebol se reunirá en Barranquilla para definir las sedes de los próximos torneos sudamericanos de todas las categorías. Importa porque Medellín promete "uno de los mejores estadios del mundo", según el alcalde Federico Gutiérrez, pero hoy tiene un escenario en obra. La contradicción: ya tiene final, todavía no tiene estadio.

El tema llega ahora por dos relojes que corren en paralelo. El primero es el de la Conmebol: el Consejo se reunirá en Barranquilla en 15 días, fecha que coincide con la final de la Copa Sudamericana del 21 de noviembre, la primera final única en suelo colombiano. El segundo es el de la obra: el alcalde Gutiérrez dijo que la adjudicación se concretará a más tardar a mediados de noviembre y que los trabajos comenzarían entre finales de ese mes e inicios de diciembre, según Infobae. El aforo subirá de 40.000 a 62.000 con un tercer nivel de tribunas. Pero la ampliación todavía no arranca de lleno.

El primer obstáculo es el cronograma. En abril se proyectaba iniciar las obras en julio y entregar el estadio en diciembre de 2027, según Valora Analitik; hoy la meta es el primer semestre de 2028 y el costo supera los 900.000 millones de pesos. El segundo es la seguridad: este año la Conmebol canceló el partido entre Independiente Medellín y Flamengo por falta de garantías. Y hay competencia: Barranquilla ya tiene la Copa Sudamericana. Para ver cómo se resuelve ese freno, hay un dato duro.

La final se asignó antes de terminar el estadio

El Consejo de la Conmebol designó a Barranquilla como sede de la final de la Copa Sudamericana el 28 de noviembre de 2025, meses antes de que arrancara la remodelación, según Wikipedia. Después llegó la obra: el aforo pasa de unos 46.000 a 60.013 espectadores, y a mediados de octubre el estadio superaba el 90 % de avance. La final, entre Boca Juniors y Atlético Mineiro, es el 21 de noviembre. Es la comparación más directa para el Atanasio Girardot, que parte de 40.000 y apunta a 62.000. La consecuencia: primero se asigna la final, después se construye.

Medellín y el libreto de Barranquilla

El Atanasio Girardot puede seguir ese guion: con la sede asignada, la obra arranca con fecha límite y una final como meta. No es territorio desconocido para el estadio, que ya recibió la vuelta de la final de 1995 y la de 2016, cuando Atlético Nacional levantó la Copa Libertadores, según Wikipedia. Pero ninguna fue final única, y esta sería la primera en Medellín. Si el Consejo lo confirma en 15 días, la ciudad tendría una meta clara para una obra que va por encima de los 900.000 millones y que hoy ya tiene desmontada la cubierta de la tribuna occidental.

Hoy, según Henao, el Atanasio Girardot tiene una final de Copa Libertadores en su futuro y la obra se adjudica a mediados de noviembre. Lo que todavía no ocurre es el anuncio oficial de la Conmebol con año y fecha, que el Consejo de Barranquilla debe definir junto con las sedes de los próximos torneos. Con ese anuncio, Medellín seguiría el camino que la Copa Sudamericana trazó para el estadio Metropolitano. El escenario que hoy es obra pasaría a ser sede de una final continental, y la ampliación a 62.000 espectadores tendría una meta con fecha.