El aumento de minutos de James Rodríguez le abre un dilema táctico a Lucas González: decidir en qué zona puede hacer más daño con Atlético Nacional. Según El Colombiano, el técnico lo contempla como mediapunta o como volante con libertad hacia la izquierda, mientras otras versiones lo ubican más retrasado, dentro de una línea de tres volantes. Con Morelos y Chicho Arango fuera, la decisión ya no responde únicamente a una preferencia: también condicionará la estructura del mediocampo. Y ahí empieza el verdadero problema para González.


El dilema existe porque James llegó a un equipo que ya tenía una estructura definida. Nacional se apoya en una base 4-2-3-1 y en un juego de posesión, mientras González lo ha utilizado hasta ahora desde el banco: asistió en su debut en el 3-2 ante Internacional de Bogotá, disputó el segundo tiempo contra Llaneros (0-2) y jugó cerca de 30 minutos en el clásico ante Millonarios (1-1). En esos tres partidos, el equipo sumó 4 de 9 puntos. Sin embargo, Nacional necesita encontrar una ruta clara para aprovecharlo. Y cada camino obliga a sacrificar algo.

Acercarlo al área exige un delantero que fije a los centrales, y Nacional hoy no lo tiene: Morelos está lesionado y Arango será operado del ligamento cruzado anterior. Retrasarlo, en cambio, significa confiar la recuperación en los volantes que lo acompañen. El analista Villamil advirtió que, si James y Cardona juegan juntos, Nacional tendrá que resolver cómo reaccionar tras pérdida. A eso se suma la ausencia de Juan Manuel Rengifo, convocado a la Selección Colombia.

James de mediapunta: el último pase, pero sin un 9 de referencia

Su única cifra con Nacional es una asistencia, conseguida en su debut. Según El Colombiano, la posición en la que más podría aprovecharse es como mediapunta, detrás del delantero centro. En teoría, ahí puede explotar su pase final y su remate de media distancia, con Cardona como otra alternativa creativa. El problema aparece cuando se mira el contexto: un mediapunta necesita recibir entre líneas y encontrar referencias dentro del área, pero sin un 9 que ocupe a los centrales rivales, James podría encontrarse con menos espacios y menos destinos para su último pase. Para compensarlo, los extremos, como Poveda o Sarmiento, tendrían que atacar el segundo palo. El talento estaría en la zona ideal, pero faltaría quién le abra el camino.

James más atrás: más balón, más riesgo

La segunda vía pasa por un 4-3-3 o un mediocampo de tres, con Campuzano como cabeza de área, un interior de ida y vuelta cómo Cabrera o Zapata, y James con libertad para moverse. Según Colombia.com, una de las variantes analizadas lo ubica por el centro de esa línea de tres, con Poveda por la izquierda y Cabrera o Marlos Moreno por la derecha. Así tendría más contacto con el balón, más líneas de pase y mayor peso en la construcción, algo que encaja con la idea de posesión de González. A cambio, necesitaría dos volantes capaces de correr y cubrir espacios por él.

Hoy González tiene tres rutas para James: mediapunta, interior de construcción o falso extremo, y todavía no ha elegido una. Lo que aún falta es verlo durante 90 minutos en una posición fija que permita medir realmente su influencia. Si el técnico encuentra el equilibrio entre dos volantes que cubran y un punta que fije a los centrales, el último pase tendrá más destinos; si no, Nacional corre el riesgo de perder control en el mediocampo. La próxima prueba será precisamente saber si James puede convertirse en la pieza que ordene ese rompecabezas.