El fútbol profesional colombiano volvió a tener acción después de varios días de pausa por la emergencia causada por el terremoto, pero el regreso quedó marcado por una situación ajena al deporte. Santa Fe y América de Cali tuvieron que suspender su partido este sábado en El Campín cuando apenas transcurrían 33 minutos y el marcador estaba 0-0, después de graves disturbios entre aficionados que terminaron provocando una invasión al terreno de juego.

El fútbol volvió, pero la violencia también

Habían pasado apenas unos días desde que la pelota volvió a rodar después de la emergencia provocada por el sismo del 10 de agosto.

El regreso tenía un significado especial para el FPC. Los aficionados esperaban volver a concentrarse en los resultados, los goles y la competencia después de una pausa obligada.

América llegaba a Bogotá como líder invicto y con cuatro victorias consecutivas en la Liga BetPlay. Santa Fe, por su parte, buscaba hacerse fuerte en El Campín.

Pero la expectativa deportiva duró apenas 33 minutos.

El marcador estaba 0-0 cuando los problemas en las tribunas terminaron trasladándose al terreno de juego y obligaron a detener el compromiso.

Santa Fe y América quedaron en segundo plano

El partido todavía estaba lejos de llegar al descanso cuando los incidentes terminaron robándose todo el protagonismo.

Con el marcador igualado, ambos equipos todavía tenían por delante más de una hora de fútbol para buscar la victoria.

Nada de eso pudo ocurrir.

Los disturbios generaron una situación de inseguridad dentro del estadio y posteriormente se produjo una invasión al terreno de juego, haciendo imposible continuar con normalidad.

Los jugadores tuvieron que abandonar la cancha mientras se intentaba controlar la situación.

Un partido que debía ser uno de los atractivos de la jornada terminó convertido en una nueva preocupación para el fútbol colombiano.

El regreso del FPC quedó manchado

El contexto hace todavía más doloroso lo ocurrido.

El campeonato acababa de atravesar una pausa provocada por el terremoto del 10 de agosto, una emergencia que obligó a modificar el calendario y detener temporalmente la competición.

Cuando regresó la Liga BetPlay, la expectativa era recuperar el espectáculo y volver a hablar de fútbol.

Santa Fe vs. América debía ser precisamente parte de ese regreso.

Sin embargo, el partido terminó siendo noticia por la violencia y no por lo ocurrido durante los 33 minutos disputados.

El fútbol colombiano vuelve a quedar señalado por un problema que lleva años afectando a los estadios.

Los violentos vuelven a perjudicar al fútbol

Los principales perjudicados no son solamente los clubes y los jugadores.

También lo son los miles de aficionados que acuden a los estadios para disfrutar de un partido sin participar en ningún tipo de confrontación.

Una invasión de cancha puede provocar sanciones deportivas, pérdidas económicas y partidos sin público.

Además, afecta la imagen de una competición que intenta recuperar credibilidad y atraer nuevamente a las familias.

Los violentos terminan perjudicando precisamente a los equipos que aseguran defender.

Dimayor tendrá que decidir qué pasará

Ahora la atención estará puesta en los informes del partido y en las decisiones de Dimayor y las autoridades correspondientes.

Santa Fe y América quedaron con el marcador 0-0 al minuto 33, por lo que todavía deberán conocerse las determinaciones sobre la continuidad del compromiso.

Pero el problema va mucho más allá de definir cuándo se jugarán los minutos restantes.

El fútbol colombiano necesita encontrar mecanismos efectivos para evitar que un grupo de aficionados vuelva a tener el poder de detener un partido.

Otra vez perdió el fútbol colombiano

El terremoto obligó al FPC a detenerse por una tragedia natural.

Esta vez, cuando el campeonato apenas intentaba recuperar la normalidad, la violencia volvió a detenerlo desde las tribunas.

Santa Fe y América tendrán que esperar para completar un partido que apenas llevaba 33 minutos y estaba 0-0.

Pero la imagen que queda de El Campín es mucho más difícil de olvidar.

El fútbol colombiano regresó después del terremoto y terminó enfrentando otra tragedia: una que sí puede prevenirse.