Junior de Barranquilla se mantiene en búsqueda de un entrenador ante los malos resultados de Sebastián Viera, aunque por ahora no existe una decisión definitiva sobre su salida. El 3-1 ante Atlético Bucaramanga volvió a poner al técnico en el centro de la discusión y dejó al equipo con apenas nueve puntos en 11 partidos, ubicado en el puesto 17 y con un panorama cada vez más complicado para llegar a los cuadrangulares. “Nos salvamos todos o nos enterramos todos”, dijo Viera después del partido. Y ahora la dirigencia vuelve a mirar opciones ante la posible eliminación temprana.

Viera llegó el 1 de septiembre para reemplazar a Arias, quien fue destituido pese a haber sido bicampeón y renovado semanas antes. Viera es el jugador con más partidos en la historia del club, con 638 apariciones, y su única experiencia previa como entrenador había sido en Real Cartagena, entre agosto de 2024 y abril de 2025. Desde su llegada, Junior perdió ante Atlético Nacional y después contra Bucaramanga. El panorama es todavía más complejo porque necesita una remontada importante en la tabla para meterse entre los ocho. Pero cambiar de técnico nuevamente tampoco sería una solución sencilla.

Su contrato está pactado hasta diciembre de 2026 y el propio Viera dejó claro que su continuidad dependerá de los resultados. Una salida significaría el segundo cambio de entrenador en poco más de un mes, en un club que tiene como exigencia competir en los primeros lugares. El problema es que el margen deportivo cada vez es menor y la dirigencia debe decidir si apuesta por la continuidad para darle tiempo al proceso o vuelve a mover el banquillo. Mientras esa definición llega, el partido en Bucaramanga dejó una señal especialmente preocupante sobre el funcionamiento del equipo. Y fue precisamente con superioridad numérica.

Un hombre más durante casi una hora y una derrota 3-1

Junior de Barranquilla jugó cerca de una hora con un jugador más y aun así terminó perdiendo 3-1. Viera explicó que después del penal el equipo se alargó, perdió las distancias y comenzó a conceder espacios. Atlético Bucaramanga, incluso con diez hombres, pasó de un 5-4-1 a un 4-4-1 y mantuvo el orden. Fredy Hinestroza y Emerson Batalla marcaron en apenas cuatro minutos, entre el 33 y el 37, mientras Viera atribuyó los goles a errores propios. La comparación es difícil de ignorar: Bucaramanga consiguió organizarse con un jugador menos y Junior terminó desordenándose con uno más. Ese problema de funcionamiento es el que cualquier nuevo técnico tendría que solucionar de inmediato.

Una plantilla hecha para otra cosa

El otro frente es la regularidad de una plantilla que llegó al semestre con la obligación de pelear en la parte alta. Junior de Barranquilla suma apenas dos victorias, tres empates y seis derrotas, números que explican buena parte de la presión actual. Para el partido ante Bucaramanga, Viera dejó fuera a Cristian Barrios y Jannenson Sarmiento por su bajo rendimiento e incluyó a Francisco Fydriszewski y Kevin Pérez en busca de respuestas. El movimiento muestra que el técnico todavía está probando alternativas, pero también refleja que el equipo no ha encontrado una estructura estable. En agosto, Jorge Bava apareció como una opción que seguía siendo considerada por la dirigencia, aunque no existen reportes recientes que indiquen un avance concreto.

Hoy Junior de Barranquilla tiene a un ídolo del club como entrenador, un contrato vigente hasta diciembre de 2026 y un semestre que empieza a quedar contra las cuerdas. La búsqueda de alternativas para el banquillo se mantiene abierta mientras la dirigencia evalúa los resultados de Viera. La próxima prueba será el sábado 10 de octubre ante Internacional de Bogotá, y otro tropiezo aumentaría la presión alrededor del proceso. Si finalmente llega otro entrenador, recibirá un equipo que necesita algo más que resultados: tendrá que r