La negativa del guardameta uruguayo a rescindir su contrato hasta 2027 bloquea un cupo clave de extranjero, frenando la llegada de Manuel Roffo y obligando a los despachos embajadores a mirar el mercado local.

. Pese a la justificada insistencia de la afición albiazul por conocer las nuevas contrataciones de cara al segundo semestre de la Liga BetPlay —tras un primer ciclo marcado por eliminaciones tempranas en el plano local e internacional—, la dirigencia se ha topado de frente con un obstáculo inesperado que frena en seco su planeación. Curiosamente, el principal dolor de cabeza de la junta directiva no radica en la falta de pericia para seducir a un nuevo futbolista, sino en la imposibilidad jurídica para concretar la salida de un activo que ya integra la plantilla: el arquero uruguayo Guillermo De Amores.

El candado del cupo internacional: El dilema entre el blindaje legal y la necesidad táctica

En este sentido, las intenciones del club por ejecutar una purga profunda en la zona defensiva han chocado contra la inflexibilidad de los documentos firmados. Según revelan fuentes cercanas a la institución capitalina, el guardameta charrúa no tiene la más mínima intención de dar por terminado su vínculo de manera anticipada y ha notificado formalmente su exigencia de exigir el cumplimiento total de su contrato, el cual se encuentra blindado hasta mediados del año 2027. Esta postura, plenamente amparada por la legislación laboral deportiva, desbarata el croquis trazado por la secretaría técnica, que pretendía liberar esa plaza sin mayores fricciones económicas.

Asimismo, la permanencia forzada de De Amores trasciende el mero aspecto salarial o deportivo para convertirse en un problema de aritmética reglamentaria. El portero uruguayo ocupa actualmente uno de los codiciados cupos de extranjero habilitados en la nómina del balompié colombiano; mientras ese espacio burocrático continúe cerrado, las opciones de la dirigencia para incorporar a otro guardavallas de jerarquía internacional quedan reducidas a cero. Millonarios se encuentra en la paradójica situación de necesitar desesperadamente un nuevo dueño para su pórtico, pero estando condicionado a resolver un divorcio contractual que hoy paraliza el 90% de sus movimientos en el mercado.

La caída de Roffo y el volantazo obligatorio hacia el Once Caldas

Por otro lado, el daño colateral de este embotellamiento jurídico ya cobró su primera víctima en la mesa de negociaciones. Durante las últimas semanas, el nombre que más fuerza había tomado en los despachos azules era el del argentino Manuel Roffo; el perfil del guardameta encajaba a la perfección con la idea del cuerpo técnico de sumar experiencia y aplomo en una posición considerada de vital importancia para recuperar la competitividad. Sin embargo, ante la imposibilidad de habilitar la plaza de foráneo, el interés por el argentino ha tenido que ser archivado, dejando a la institución bogotana sin su anhelado plan A.

Pasando a otro tema, la urgencia por asegurar un custodio para el arco antes del inicio de la competencia oficial ha forzado a los directivos a recalcular su ruta de navegación, desviando la mirada obligatoriamente hacia el talento nacional. Ante el bloqueo internacional, en las carpetas de Millonarios ha irrumpido con fuerza el nombre de Joan Felipe Parra, arquero actualmente vinculado al Once Caldas. Distintos reportes desde Manizales y Bogotá confirman que ya se han producido los primeros acercamientos preliminares para evaluar las condiciones económicas de su traspaso, convirtiéndose en el salvavidas logístico ante la crisis desatada por el "caso De Amores".