Millonarios podría buscar a los empresarios colombianos como primeros inversionistas de su futuro estadio, mediante la venta anticipada de palcos corporativos con derechos de uso durante varios años. Por ahora, es solo una hipótesis: el club no ha anunciado un proyecto ni las condiciones de una posible operación. Lo que sí confirmó es que recibió propuestas de terceros interesados en financiar la obra: “Tenemos muchas ofertas de mucha gente”. La idea tiene un antecedente en el fútbol colombiano, pero para llevarla a cabo primero debe resolver una cuestión fundamental: contar con un proyecto definido y los permisos necesarios.
El futuro estadio de Millonarios regresó a la conversación después de que el mal estado de la grama de El Campín obligara a aplazar el partido ante Once Caldas. En ese escenario, los palcos corporativos podrían convertirse en una alternativa de financiación: permitirían a las empresas atender clientes, desarrollar negocios y proyectar su marca, mientras el club recibiría dinero antes de inaugurar el escenario. Hay un antecedente que muestra el interés por este tipo de espacios: en abril de 2026, un palco de 34,9 metros cuadrados del estadio del Deportivo Cali se subastó por 358 millones de pesos tras 92 pujas. Sin embargo, el modelo de venta no sería necesariamente el mismo.
El primer obstáculo es normativo: el POT de Bogotá no habilita actualmente suelo para que un privado construya un estadio de esa escala, por lo que todavía no existe una ubicación definida en la que los compradores podrían ejercer sus derechos. También está el tema de las garantías: difícilmente una empresa comprometería dinero por adelantado sin conocer el proyecto, el cronograma y las condiciones contractuales. A esto se suma la inversión estimada por el club, cercana a 800.000 millones de pesos para construir fuera de la capital. La venta de palcos podría cubrir una parte, pero no resolvería por sí sola la financiación. Para entender cómo podría funcionar, hay que mirar lo ocurrido en Palmira.
Deportivo Cali: 437 palcos para levantar un estadio
El Deportivo Cali financió parte de su estadio mediante la venta de 437 palcos bajo el sistema de propiedad horizontal. El modelo permitió que los compradores adquirieran una participación en el escenario, en lugar de limitarse a pagar por su uso durante un periodo determinado. Los precios iniciales iban de 27 a 48 millones de pesos, mientras que los propietarios conservaron el 35 % de la propiedad, de acuerdo con la información citada en los reportes sobre el proyecto. Esta diferencia es importante para Millonarios: si optara por ofrecer derechos de uso durante 10 años, podría explorar una fórmula que le permitiera conseguir recursos sin ceder una parte de la propiedad del estadio.
Los riesgos que dejó el modelo de Palmaseca
La experiencia del estadio de Palmaseca también dejó dificultades. La construcción sufrió una interrupción tras el hallazgo de un cementerio indígena en el terreno, y posteriormente se registraron disputas entre los promotores y los propietarios de las suites. El mantenimiento del escenario también implicó una cuota mensual de administración. Para Millonarios, ese antecedente subraya la importancia de establecer desde el principio cuánto pagaría cada empresa por conservar su palco, qué derechos recibiría y qué ocurriría si la obra se retrasa. Resolver esos puntos sería clave para generar confianza y convertir el interés de los empresarios en una fuente concreta de financiación.
Por ahora, Millonarios no tiene un proyecto oficial ni un terreno habilitado, por lo que la venta de palcos corporativos sigue siendo una posibilidad y no un plan confirmado. Antes de avanzar, el club necesita resolver las restricciones urbanísticas o definir una ubicación fuera de Bogotá. Si logra dar ese paso y presenta contratos con garantías claras, las empresas podrían convertirse en una de las primeras fuentes de recursos para la construcción. El antecedente del Deportivo Cali demuestra que los palcos pueden formar parte de la financiación, aunque el modelo que elija Millonarios tendría que responder a sus propias condiciones.







