Morelos le responde a Risueño "Esto es fútbol, Si ellos (Gil y Risueño) quieren tomar esto personal alla ellos"
Así es el fútbol, lo que se hace en la cancha se queda en la cancha ¡Pero a veces no se entienden los códigos!
El fútbol colombiano volvió a demostrar, que el espectáculo no siempre está en los goles, sino en las rencillas que rozan lo ridículo. Tras asegurar su clasificación a los playoffs con un 2-1 en Pasto, Atlético Nacional se vio envuelto en un escándalo de proporciones mediáticas cuando el técnico Jonathan Risueño fingió una agresión de Alfredo Morelos al minuto 66. Lo que debió ser un choque fortuito terminó en una simulación histriónica del DT español, desatando una tángana que obligó al juez Carlos Ortega a intervenir sin amonestaciones. En este sentido, el incidente refleja una preocupante inmadurez en nuestra liga: mientras el jugador ignora el roce como algo propio del oficio, el estratega utiliza el engaño para condicionar el arbitraje. Lo que nos obliga a plantearnos: ante una liga donde los técnicos prefieren rodar por el suelo que ajustar sus esquemas tácticos, ¿estamos condenados a un fútbol de "mañas" porque, como hinchada y protagonistas, hemos normalizado que ganar a cualquier precio —incluso perdiendo la dignidad— es el único camino al éxito?
Por otro lado, las declaraciones post-partido solo avivaron el fuego. Morelos, con la frialdad que le dio su paso por Europa, minimizó el hecho asegurando que "si quieren tomar esto personal, allá ellos", marcando una distancia abismal con la actitud del banco volcánico. Sin embargo, la respuesta de Risueño en rueda de prensa fue un ataque frontal al estamento arbitral, sugiriendo que Nacional juega con beneficios por su peso institucional. Planteando el desafío de si las quejas sobre el "75% del país" que sabe contra quién se juega son una denuncia legítima sobre el favoritismo a los grandes, o simplemente la "zanahoria" perfecta para desviar la atención de un Pasto que no supo sostener el empate en su propia casa.
La retórica del victimismo en el FPC
Asimismo, el técnico español fue incisivo al reclamar tres expulsiones perdonadas al equipo "verdolaga" y un penal no pitado sobre Wilson Morelo. Esta narrativa de "nos robaron el partido" es el combustible diario de nuestro fútbol, alimentando la premisa de que tenemos el equipo que nos merecemos: uno que prefiere buscar culpables de negro antes que reconocer la superioridad del rival. Generando una duda razonable: ¿es el arbitraje colombiano realmente el más inestable del continente, o es que hemos creado un ecosistema donde la presión mediática y las simulaciones de los técnicos hacen que pitar un partido en el Libertad sea una tarea imposible para cualquier juez?
Morelos: El "villano" que el sistema necesita
Finalmente, el papel de Morelos como el "Búfalo" provocador sigue rindiendo frutos. Su capacidad para desquiciar defensas y, ahora, entrenadores rivales, es un activo que Nacional explota al máximo. Mientras el delantero se enfoca en la efectividad (marcó el primer gol), el entorno se pierde en discusiones sobre su temperamento. Dejando en el aire una pregunta vital para los analistas: ¿debería la Dimayor sancionar de oficio las simulaciones evidentes de los cuerpos técnicos para limpiar la imagen de la liga, o debemos aceptar que este "folclore" de agresiones fingidas es parte esencial del show que el hincha colombiano consume y exige cada domingo?
“Esto es fútbol, siempre he tenido ese roce. Si ellos quieren tomar esto personal, allá ellos. Yo sigo enfocado en clasificar.” — Alfredo Morelos, zona mixta, marzo 2026.