Néstor Lorenzo ensayó ante Paraguay una línea de tres defensores con carrileros adelantados en las bandas, y puso en esos carriles a Édier Ocampo y Álvaro Angulo, dos defensas de oficio. En el primer tiempo en Nueva Jersey, ambos pasaron más trabajo del esperado: Paraguay fue superior en la primera media hora y los costados cargaron con el desgaste. Importa porque el partido era un examen de relevos, pero el experimento dejó más dudas que respuestas.
La razón de este ensayo es el momento de la Selección Colombia. El combinado cafetero abrió su segundo ciclo con Lorenzo con un 1-1 ante México el 26 de septiembre, sin James Rodríguez ni Juan Fernando Quintero, que dejaron la Selección Colombia, y sin Luis Díaz en esta ventana. Con ese panorama, el técnico aprovechó para probar otra estructura y a Kevin Andrade en su debut. Pero la prueba exigía a los carrileros algo que la línea de cuatro no les pide, y ahí aparece el obstáculo.
El obstáculo era doble: Ocampo y Angulo debían atacar por fuera, pero también volver rápido a defender cuando Colombia perdía la pelota. Esa ida y vuelta exigía ritmo físico y coordinación con Andrade, Dávinson Sánchez y Jhon Lucumí. Paraguay, con Miguel Almirón y Julio Enciso, buscó transiciones rápidas, según Bolavip, y Colombia no se mostró cómoda. En el minuto 5, una jugada paraguaya estuvo cerca de terminar en gol y fue sacada entre el palo y Angulo. Las cifras de Angulo explican ese sufrimiento.
Álvaro Angulo: siete duelos y ninguno ganado
Según los datos del primer tiempo, Angulo perdió la posesión siete veces, no ganó ninguno de sus siete duelos entre suelo y aire, no completó ninguno de sus dos regates y fue superado en tres ocasiones. No registró entradas, su único centro no fue preciso y su progresión total con balón fue de -9,7 metros, es decir, terminó retrocediendo. La comparación es con Ocampo, que no fue superado en ningún regate, lo que subraya que el problema fue más agudo en Angulo. Para un carrilero que debe ganar metros, ese balance es una señal de alerta.
Édier Ocampo: seis pérdidas y ningún regate
Ocampo tampoco encontró fluidez en campo rival. Perdió la posesión seis veces, acertó solo tres de cinco pases en el campo contrario, no intentó ningún regate y su único centro fue impreciso. Colombia, además, no lograba romper la línea defensiva de Paraguay ni hallar espacios. Si el carrilero ni desborda ni conecta, la línea de tres pierde sentido y el equipo defiende con cinco sin atacar con cinco. La salida más lógica sería volver a la línea de cuatro.
Hoy la estructura de Lorenzo sigue en examen: Kevin Andrade debutó y la línea de tres todavía no convence. Lo que todavía no ocurre es que Ocampo y Angulo muestren que pueden ser carrileros, ni que Colombia gane profundidad por fuera. Si Lorenzo insiste con esta estructura, tendrá que buscar perfiles más ofensivos para esos carriles; si no, volverá a la línea de cuatro en los próximos partidos.








