En Barranquilla crece la preocupación de que el estadio Metropolitano, remodelado para recibir a 60.000 espectadores, pierda la final de la Copa Sudamericana si dos clubes brasileños definen el título. La alerta surgió a partir de una información difundida por el periodista Ricardo Ordóñez Simmonds, quien aseguró que existe una posibilidad de trasladar el encuentro a Brasil si dos clubes brasileños alcanzan la definición. “CONMEBOL cambiaría la sede de la Final de Sudamericana”, señaló el comunicador. La versión ya genera inquietud en una ciudad que llevaba meses preparándose para recibir el evento.

Según la información difundida por Ordóñez Simmonds, la posibilidad estaría relacionada con un eventual enfrentamiento entre Vasco da Gama y Atlético Mineiro, cuyos intereses podrían coincidir en un escenario de final exclusivamente brasileña. La versión apunta a que habría una solicitud para trasladar el partido por cuestiones de logística y capacidad, aunque hasta ahora no existe una confirmación oficial de CONMEBOL sobre un cambio en la sede. Y mientras la definición deportiva todavía está por llegar, Barranquilla ya comienza a preguntarse qué pasaría con todo lo preparado.

Para recibir la final, Junior de Barranquilla incluso modificó parte de su planificación como local y utilizó temporalmente el estadio Romelio Martínez mientras avanzaban las obras del Metropolitano. El escenario fue sometido a una remodelación que incluyó la eliminación de la pista de atletismo y permitió elevar su capacidad hasta alrededor de 60.000 espectadores. Todo ese proceso estuvo ligado también a la expectativa de albergar una final continental, por lo que un eventual cambio representaría un golpe para la ciudad y para el club. La inversión deportiva ya está hecha; ahora la incertidumbre está en saber si Barranquilla podrá disfrutar el evento que esperaba.

El golpe político para la familia Char y la alcaldía de Barranquilla


La administración de Alejandro Char y la dirigencia de Junior estuvieron entre los principales impulsores de esa apuesta, en un proyecto que buscaba reforzar la imagen de Barranquilla como uno de los principales escenarios deportivos de Colombia. Por eso, una eventual pérdida de la final tendría una dimensión que iría mucho más allá del partido.

El posible cambio también llega después de otros episodios que han puesto a Barranquilla en el centro de discusiones sobre la organización de grandes eventos. En ese contexto, mantener la final permitiría a la ciudad consolidar su apuesta por convertirse en sede habitual de competencias internacionales, mientras que una modificación obligaría a explicar por qué un escenario preparado específicamente para la ocasión terminaría sin albergar el partido más importante del torneo. La decisión de CONMEBOL, por eso, tendrá una lectura que trascenderá el fútbol.

Los números que Barranquilla dejaría de recibir

La remodelación del Metropolitano representó una inversión de gran magnitud y dejó una infraestructura que permanecerá para futuros eventos, independientemente de quién dispute la final. Sin embargo, el beneficio de albergar una definición continental también estaba relacionado con la llegada de aficionados, delegaciones, medios de comunicación y turistas. Si el partido termina trasladándose, esa pérdida del impacto económico sería una de las primeras consecuencias que tendría que asumir la ciudad.

El impacto potencial alcanza sectores como hoteles, restaurantes, transporte, comercio y servicios turísticos, especialmente por la llegada de aficionados procedentes de otros países de Sudamérica. Por eso, más allá de las obras que ya quedaron como patrimonio deportivo de Barranquilla, existe una expectativa económica vinculada directamente a la celebración de la final. El Metropolitano podría quedarse con la infraestructura, pero la ciudad necesita saber si también conservará el evento para el que fue preparada.