El futbolista colombiano Matheus Uribe y su familia viajaron hasta La Molana, Chocó, para llevar ayudas humanitarias y acompañar directamente a los habitantes de esta comunidad. Durante la jornada, el mediocampista también compartió con los niños de la zona, protagonizando momentos de cercanía y alegría que fueron más allá de la entrega de los recursos.
Uribe quiso estar presente junto a su familia
La visita tuvo un detalle que marcó la diferencia: Uribe no optó únicamente por enviar las ayudas, sino que decidió desplazarse personalmente hasta La Molana acompañado por su familia.
El futbolista tuvo la oportunidad de conversar con los habitantes, conocer parte de las dificultades que atraviesa la comunidad y participar directamente en la jornada. Su presencia permitió que la entrega de las ayudas se convirtiera también en un espacio de encuentro con las personas beneficiadas.
La participación de su familia también hizo parte de una visita en la que el jugador quiso involucrarse de manera directa y compartir la experiencia con sus seres más cercanos.
Los niños protagonizaron uno de los momentos especiales

Durante el recorrido, Uribe tuvo un encuentro con los niños de La Molana, con quienes compartió diferentes momentos de la jornada.
La presencia del futbolista generó entusiasmo entre los menores, quienes pudieron acercarse a una figura reconocida del fútbol colombiano en un contexto completamente diferente al de una cancha profesional.
Más allá de la entrega de ayudas, ese contacto directo permitió que la visita tuviera un componente humano. El jugador compartió con los pequeños y convirtió parte de su jornada en un momento de diversión y cercanía para la comunidad.
Un gesto que llevó el fútbol hasta La Molana
La visita también mostró una faceta diferente de Uribe, lejos de la competencia y de la rutina de los clubes. El mediocampista utilizó su reconocimiento para acompañar una iniciativa social en una comunidad del Chocó, donde su presencia tuvo un significado especial para los habitantes.
La jornada estuvo marcada por la solidaridad y por el contacto directo con las personas que recibieron las ayudas. Para Uribe, además, representó la posibilidad de involucrarse personalmente en una acción que buscaba llevar respaldo a la comunidad.
El futbolista y su familia dejaron así una imagen distinta a la que suele verse en los escenarios deportivos: una visita en la que las ayudas fueron importantes, pero el tiempo compartido con los habitantes y los niños terminó siendo parte fundamental del mensaje de solidaridad.








