James Rodríguez todavía no había disputado un minuto con Atlético Nacional y ya había cambiado por completo la operación de un partido del fútbol colombiano. Para recibir a Internacional de Bogotá en El Campín, la boletería se agotó después de que Nacional confirmara la convocatoria del colombiano. Las entradas estaban entre 60.000 y 120.000 pesos, mientras la tribuna visitante tenía localidades de hasta 120.000 pesos.
La venta de entradas se salió de lo habitual
Internacional de Bogotá habilitó la venta para visitantes el domingo 13 de septiembre y, según los reportes publicados, al día siguiente ya se había agotado la boletería. El club incluso trasladó el partido al escenario más grande de la capital, buscando una capacidad que su estadio habitual, el Metropolitano de Techo, no podía ofrecer.
El impacto económico también fue importante. Un reporte de Diario Occidente estimó que Internacional podía recibir entre 2.400 y 2.500 millones de pesos colombianos por la taquilla del encuentro.
Y hay un detalle que muestra lo excepcional de la situación: las tribunas populares fueron destinadas a las barras de Nacional, mientras en otras localidades existían restricciones sobre el uso de prendas alusivas al equipo visitante.
La seguridad tuvo que cambiar antes de que James jugara
Nacional informó a Internacional que James viajaría a Bogotá para que el club local pudiera preparar las medidas de seguridad necesarias. La preocupación no estaba solamente dentro del estadio: también había que controlar la llegada del jugador, el hotel y los desplazamientos del plantel.
Incluso apareció información sobre un supuesto escolta personal para James. Esa versión todavía no ha sido confirmada oficialmente por Nacional ni por el entorno del futbolista, por lo que debe manejarse como una información reportada y no como un hecho confirmado.
El banderazo mostró otro problema
La situación volvió a quedar expuesta antes del partido. Más de 300 hinchas de Nacional se reunieron en las inmediaciones de Corferias para recibir al equipo y a James. La concentración hizo necesaria la presencia de unidades de tránsito para regular la circulación y evitar problemas de seguridad y convivencia.
En el aeropuerto El Dorado también hubo aficionados esperando al colombiano, mientras James tuvo que avanzar rápidamente entre los seguidores antes de subir al bus del equipo.
Todo esto ocurrió antes de que James disputara su primer partido con Nacional.
El verdadero examen llegará en los próximos estadios
Ahora el problema cambia de ciudad. Nacional visitará a Llaneros el domingo 20 de septiembre y después tendrá partidos frente a Millonarios y Junior.
Llaneros será el primer club que tendrá que recibir a Nacional después del fenómeno de El Campín. Y la pregunta será inevitable: ¿su estadio y su operación están preparados para una demanda que puede multiplicarse por la presencia de James?
No se trata solamente de vender más entradas. Hay que prever accesos, seguridad, separación de hinchadas, desplazamiento del equipo, controles alrededor del hotel y capacidad para manejar concentraciones de aficionados.
James todavía no ha hecho nada para provocar esto
Ese es precisamente el dato que más debería preocupar a los clubes.
James llegó al fútbol colombiano después de años en el exterior y, sin completar todavía un partido, consiguió llenar El Campín, mover miles de aficionados, generar un operativo especial y convertir un partido de Internacional de Bogotá en un evento con una taquilla millonaria.
Por eso, lo ocurrido en Bogotá no debería verse únicamente como una anécdota.
El Campín fue el primer aviso. Los próximos clubes que reciban a Nacional tendrán que prepararse mucho antes de que James aparezca en la cancha.








