Lucas González ya dejó la pista de por qué Felipe Marín puede ser el socio de James Rodríguez. González necesita que James cree sin tener que retroceder y que otro futbolista cubra ese espacio detrás. Importa porque ante Junior de Barranquilla James participó en los tres goles con Marín como respaldo, aunque la fórmula todavía necesita más pruebas. Y ahí aparece la primera señal de lo que González quiere construir ante un momento complicado dentro del plantel de Nacional.
El momento tiene una razón. Atlético Nacional perdió a Chicho Arango por nueve meses y Alfredo Morelos está lesionado, así que buena parte de la creación pasa por James. González, además, quiere llevar sus minutos de forma progresiva, y su primera titularidad ante Junior de Barranquilla fue de 73 minutos. Ese plan exige un compañero capaz de sostener el equilibrio mientras el 10 juega más cerca del área. El problema es que Marín todavía tiene que demostrar que puede cargar con esa responsabilidad, aunque hay un obstáculo que debe tomar en cuenta.
El obstáculo es que la fórmula tiene una sola prueba. Ante Junior de Barranquilla, González alineó a Marín como único volante de marca, con tres atacantes y dos creativos por delante, una apuesta arriesgada. Además, el mediocampista tiene 19 años y compite por ese lugar con Jorman Campuzano y Matheus Uribe, dos alternativas que también están en los planes del técnico. El 3-1 funcionó, pero sostenerlo durante varias fechas será otra historia. Aunque ya demostró cuál es su mejor versión.
El mejor partido del semestre en remates y toques
González calificó el 3-1 ante Junior de Barranquilla como el mejor partido del semestre en remates totales, expectativa de gol y toques en el área. Atlético Nacional tuvo 57 % de posesión, cuatro remates al arco y seis córners en el primer tiempo. La comparación es con el resto del semestre: para el técnico, ningún otro partido del equipo había alcanzado esos números. La consecuencia es clara: si estas cifras se sostienen, liberar a James de tareas defensivas puede aumentar el volumen ofensivo. Y eso abre otra discusión en el mediocampo.
La filosofía de González y el contrapeso joven
La segunda historia es la filosofía del técnico. Tras el 3-1, González defendió a sus veteranos y explicó que James tenía una responsabilidad, pero que "no era perseguir al lateral del equipo contrario": su idea es explotar las fortalezas de cada jugador y esconder sus deficiencias. Ese plan necesita un contrapeso joven, y Nacional terminó con tres juveniles en cancha. Marín puede convertirse en esa pieza que permita juntar experiencia y talento sin romper el equilibrio.
Hoy Marín es el socio que González parece buscar, pero no un titular asegurado: se perfila para repetir ante Deportes Tolima. Lo que todavía no ocurre es que la fórmula se pruebe contra un rival que presione alto ni que Marín mantenga el nivel durante varias fechas. Si lo hace, James podrá jugar más cerca del área; si no, González tendrá que recurrir a Campuzano o Uribe para blindar al 10. La próxima prueba puede empezar a responder esa duda.







