Lucas González puso a James Rodríguez en un lugar excepcional dentro de la historia del fútbol colombiano y considera que encontrar otro jugador capaz de reproducir una trayectoria semejante podría tomar incluso 50 años. Su argumento no pasa únicamente por los clubes en los que actuó el mediocampista, sino por haber combinado éxito individual, protagonismo con la Selección Colombia y presencia durante años en algunos de los escenarios más importantes del fútbol europeo.
James cerró su etapa con la Tricolor dejando como punto más alto su actuación en el Mundial de Brasil 2014. Aquella competición transformó definitivamente su carrera y lo colocó en la primera línea del fútbol internacional.
Brasil 2014 explica buena parte de la dimensión que alcanzó James
El Mundial de 2014 representa uno de los principales argumentos para entender la valoración realizada por Lucas González. James marcó seis goles y terminó como máximo anotador de la Copa del Mundo, convirtiéndose en el primer colombiano en conquistar la Bota de Oro mundialista.
Además, Colombia alcanzó por primera vez los cuartos de final y el mediocampista fue protagonista durante todo el recorrido. Su gol frente a Uruguay en octavos terminó siendo reconocido con el Premio Puskás de la FIFA.
Ese rendimiento tuvo consecuencias inmediatas para su carrera. Real Madrid apostó por James después del Mundial y lo incorporó a una plantilla repleta de figuras internacionales.
Su primera temporada en España confirmó que su impacto en Brasil no había sido únicamente producto de unas semanas extraordinarias. James consiguió protagonismo, goles y asistencias dentro de uno de los clubes con mayor exigencia del mundo.
Posteriormente también pasó por Bayern Múnich, donde continuó compitiendo al máximo nivel europeo. Porto y Mónaco habían formado parte previamente de un ascenso que terminó convirtiéndolo en uno de los futbolistas colombianos de mayor exposición internacional de su generación.
Lucas González destaca una combinación que Colombia difícilmente puede repetir
El planteamiento de Lucas González no significa que Colombia vaya a pasar décadas sin producir jugadores de primer nivel. Luis Díaz, Jhon Arias, Richard Ríos y otros integrantes de generaciones posteriores ya han conseguido establecerse en escenarios importantes.
La diferencia está en reproducir toda la combinación que acompañó a James: convertirse en goleador de un Mundial, ser la figura de una histórica Selección Colombia y posteriormente vestir las camisetas de instituciones como Real Madrid y Bayern Múnich.
Precisamente ahí aparece la dimensión de la afirmación de González. Para el entrenador, no basta con que un colombiano llegue a uno de los grandes clubes europeos para equiparar el recorrido del ‘10’. Tendría que acompañarlo con actuaciones extraordinarias con la Selección y un impacto individual de alcance mundial.
James deja así una referencia difícil de utilizar como medida para las próximas generaciones. Colombia seguirá produciendo talentos con características diferentes y carreras propias, pero lo conseguido por el mediocampista reúne circunstancias poco habituales incluso para futbolistas de países con una enorme tradición.
Por eso, cuando González habla de esperar hasta 50 años para observar algo semejante, su reflexión apunta a la excepcional combinación de Mundial, Selección y élite europea que terminó definiendo la carrera de James Rodríguez.







