James Rodríguez tuvo su estreno oficial con Atlético Nacional y terminó siendo determinante en El Campín. Con el partido igualado 2-2, el colombiano apareció en los minutos finales y puso un centro preciso que terminó en la jugada del 3-2, dándole al conjunto verdolaga una victoria que parecía complicarse. Más allá del resultado, la acción volvió a poner sobre la mesa una de las características que más ha marcado la carrera del mediocampista: su capacidad para poner la pelota donde quiere, especialmente en situaciones de balón parado y centros al área.
Una pelota que puede cambiar partidos
James no necesitó controlar el partido durante los 90 minutos para terminar siendo protagonista. Ingresó al minuto 58 y tuvo poco más de media hora para mostrar sus condiciones.
Durante ese tiempo comenzó a asumir responsabilidades que Nacional espera explotar durante la temporada. Los cobros de falta, los centros y las acciones a balón parado pasaron rápidamente por sus pies.
Y en una de esas jugadas llegó la diferencia.
Con el 2-2 en el marcador, James encontró el espacio para colocar la pelota en una zona peligrosa. El envío terminó siendo aprovechado por Nacional y permitió que el equipo volviera a ponerse arriba.
No es solamente una asistencia
La importancia de la acción va más allá de la estadística. James terminó registrando una asistencia, pero la jugada también muestra qué puede ofrecerle al equipo cuando los partidos se cierran.
Nacional tendrá numerosos encuentros en los que necesitará encontrar soluciones ante defensas replegadas. En esos escenarios, un tiro libre, un córner o un centro bien ejecutado pueden cambiar el desarrollo de un partido.
Ahí aparece uno de los recursos más reconocibles del colombiano.
La precisión de James puede convertirse en una herramienta especialmente importante para los delanteros y defensores de Nacional que atacan el área en este tipo de acciones.
Ya había mostrado que podía influir
Su participación ante Internacional no se limitó al centro del gol. Poco después de entrar, también intervino en la construcción del segundo tanto de Nacional, cuando consiguió dar un pase mientras estaba en el suelo y mantuvo viva la jugada.
Además, recibió varias faltas durante sus minutos en cancha y buscó asociarse con sus compañeros.
Eso deja una primera conclusión más concreta: James todavía está recuperando ritmo, pero ya encontró una manera de influir en el resultado.
Lo que puede significar para los próximos partidos
El calendario de Nacional permitirá comprobar si esta herramienta comienza a repetirse. El equipo visitará a Llaneros el 20 de septiembre, luego recibirá a Millonarios el 24 y enfrentará a Junior el 30.
En esos encuentros, James tendrá más minutos para asumir protagonismo y trabajar su conexión con los jugadores ofensivos del equipo.
Su primer partido dejó una señal que Nacional seguramente querrá aprovechar: cuando James tiene espacio para levantar la cabeza y poner la pelota en el área, el rival tiene otro problema que resolver.
Y esta vez, esa pelota terminó valiendo una victoria.








