Junior de Barranquilla ya trabaja en la conformación de su plantilla para 2027, aunque todavía no tiene entrenador confirmado. El problema es que la lista de posibles refuerzos y salidas ha cambiado con cada candidato al banquillo: primero Alfredo Arias, después Sebastián Viera y ahora Jorge Bava, quien aparece como la principal opción. En medio de ese panorama, Bava tendría la intención de conservar a nueve jugadores, incluidos dos que ya figuraban entre las posibles bajas. Por eso, definir quién dirigirá al equipo se convirtió en una decisión clave para evitar que la planificación avance en direcciones distintas.

El semestre explica la urgencia. Junior de Barranquilla, campeón del primer torneo del año y con un lugar asegurado en la fase de grupos de la Copa Libertadores 2027, cerró el segundo semestre con un balance negativo bajo la dirección de Arias y Viera, además de quedar eliminado de la Liga BetPlay. La dirigencia comenzó a revisar la plantilla y seis jugadores no serían renovados: Yimmi Chará, Juan David Ríos, Edwin Herrera, Christian Rivera, Teófilo Gutiérrez y Homer Martínez. También se contemplaba una salida de entre nueve y diez futbolistas. Sin embargo, esa depuración empezó a tomar forma antes de conocer quién estará al frente del equipo, y ahí surgieron las primeras diferencias.

Con los refuerzos ocurre algo parecido: todavía no hay una hoja de ruta definida. En agosto, las necesidades pasaban por un portero, un lateral derecho, un central y un delantero centro, de acuerdo con el proyecto de Arias. En octubre, la lista cambió con Viera e incluía dos laterales, un central, un volante creativo y un extremo izquierdo. También apareció otra propuesta con cuatro posiciones: central zurdo, lateral derecho, volante de marca y volante ofensivo. Tres planes distintos en apenas unos meses, y el caso de Juan David Ríos refleja mejor que ninguno esa falta de continuidad.

Juan David Ríos: de posible salida a pieza clave para Bava

Ríos estaba entre los seis jugadores que no serían renovados, de acuerdo con la información publicada el 28 de octubre. Sin embargo, una semana después apareció entre los nueve futbolistas que Bava tendría como base para su proyecto de 2027. Su contrato termina en diciembre y todavía no hay acuerdo para extenderlo. Una situación similar se presenta con Jesús Rivas y Francisco Fydriszewski, quienes también habían sido relacionados con una posible salida. Así, Junior de Barranquilla podría terminar negociando la continuidad de jugadores que ya estaban en la lista de bajas, una decisión que dependerá del peso que la directiva le dé al criterio del próximo entrenador.

Refuerzos que dependen del nuevo técnico

Yilmar Velásquez representa el otro lado de la planificación. Su nombre apareció como una posible incorporación solicitada por Bava, quien ya lo dirigió en Independiente Santa Fe durante 2025. Sin embargo, Junior de Barranquilla todavía no ha iniciado conversaciones y cualquier movimiento dependería de la autorización del club cardenal. En este caso, el interés responde al conocimiento que tiene el entrenador del futbolista, no a una necesidad definida antes de su llegada. La diferencia es importante: el mercado de Junior de Barranquilla podría cambiar nuevamente cuando se confirme quién tomará las decisiones deportivas.

Junior de Barranquilla ya comenzó a mover sus planes para 2027, pero todavía tiene pendiente resolver quién dirigirá el proyecto. Si Bava es confirmado, la directiva tendrá que revisar las posibles salidas, negociar renovaciones y ajustar los refuerzos a sus prioridades. El caso de Ríos deja una advertencia: avanzar sin tener claro el criterio del entrenador puede obligar al club a cambiar de rumbo justo antes de preparar su regreso a la Copa Libertadores.