La cuestión económica habría terminado por apartar a Gustavo Costas de la carrera por el banquillo de Junior de Barranquilla. Según la versión que circula, el entrenador argentino llegaría con un cuerpo técnico integrado por cuatro colaboradores: sus hijos, que cumplirían funciones de asistentes, un preparador físico y un analista de video. Mantener a ese grupo costaría, como mínimo, 200.000 dólares, con un compromiso de dos años para el Tiburón. El tema toma fuerza porque Carlos Antonio Vélez ya descartó su llegada. Lo llamativo es que, pese a ese costo, Costas era considerado una de las alternativas más económicas.

La cifra cobra importancia en medio de la reorganización que adelanta Junior para afrontar la Copa Libertadores de 2027. Vélez aseguró que el club ya escogió a otro entrenador y que Costas no será el elegido, mientras que el presupuesto tendría un peso determinante en la decisión. El argentino suele trabajar con su círculo de confianza: sus hijos Gonzalo y Federico llevan tiempo integrando su cuerpo técnico y llegaron con él a Cerro Porteño a finales de agosto. El inconveniente es que contratarlo también implica asumir el costo de todo ese equipo de trabajo.

A ese gasto se suman otros obstáculos que complican la operación. Costas tiene contrato vigente con Cerro Porteño y su salario en Junior también tendría que negociarse, pues las cifras conocidas sobre su etapa en Racing Club no son oficiales. A esto se suma que su entorno aseguró que nunca existieron acercamientos con el club barranquillero. Mientras tanto, las pistas de Vélez apuntan a un entrenador extranjero, sin equipo y con experiencia en el fútbol colombiano, un perfil que encaja con Jorge Bava. En ese escenario, las cuentas ayudan a entender por qué Costas habría perdido terreno.

Cuatro colaboradores y 200.000 dólares como piso

Según la versión que circula, el cuerpo técnico de Costas tendría un costo mínimo de 200.000 dólares. La cifra equivale a dos tercios de los 300.000 dólares anuales que, de acuerdo con datos no oficiales, recibía como entrenador de Racing. Para Junior, el compromiso sería todavía mayor: el vínculo estaría pensado por dos años, lo que supondría una inversión importante y no una solución de corto plazo. En una institución que analiza el presupuesto de cada candidato, el costo de la operación podría convertirse en un factor determinante.

El antecedente de las diferencias económicas

No sería la primera vez que una diferencia económica se interpone en el camino de Costas. Meses atrás, su representante, Fernando Alonso, explicó que Liga de Quito mostró interés en el entrenador, pero que las cifras estaban lejos de sus pretensiones y el acuerdo finalmente no se concretó. Ese antecedente deja claro que su salario y las condiciones para llevar a todo su cuerpo técnico son aspectos que los clubes deben evaluar antes de avanzar. Si finalmente el elegido es Bava, el costo que implicaba contratar a Costas podría haber influido en la decisión de la dirigencia.

Por ahora, Junior no ha anunciado a su nuevo entrenador y Costas continúa al frente de Cerro Porteño. La expectativa está puesta en conocer quién ocupará el banquillo rojiblanco, pues, según Vélez, el elegido debería firmar en cuestión de días. Sin embargo, para confirmar que el dinero fue el factor decisivo en el descarte del argentino, todavía haría falta conocer las cifras reales de la negociación, información que ningún club suele hacer pública. Mientras llega el anuncio oficial, Costas pierde fuerza como alternativa para dirigir al Tiburón en Barranquilla.