Una final de la Copa Libertadores en el estadio Atanasio Girardot podría dejarle a Medellín decenas de millones de dólares, aunque todavía no existe una proyección oficial. La sede de 2028 no está confirmada y las referencias más cercanas son Barranquilla, donde Cotelco Atlántico calcula un impacto superior a los 60 millones de dólares por la final de la Copa Sudamericana, y los conciertos de Bad Bunny en Medellín, que Fenalco Antioquia estimó en más de 20 millones de dólares durante tres noches. Son cifras que permiten dimensionar el potencial del evento, pero no garantizan que la capital antioqueña alcance esos mismos resultados.
La posibilidad cobra fuerza porque el Atanasio Girardot aparece como candidato para recibir la final de Copa Libertadores de 2028, una opción adelantada por el periodista Luis Arturo Henao. El alcalde Federico Gutiérrez llevará el interés de Medellín a la Conmebol durante su visita a Barranquilla. Colombia nunca ha organizado una final del torneo a partido único y la ciudad busca aprovechar esa oportunidad. Sin embargo, calcular cuánto dinero dejaría el partido exige mirar primero quiénes llegarían y cuánto tiempo permanecerían en la ciudad.
Esa es precisamente la variable que más puede cambiar el impacto económico: la cantidad de visitantes extranjeros y los días que se queden en Medellín. Los conciertos realizados en el Atanasio Girardot ofrecen algunas pistas. Las tres presentaciones de Bad Bunny reunieron a más de 100.000 visitantes, de los cuales el 77 % eran turistas nacionales y el 23 % internacionales, mientras la ocupación hotelera llegó al 94 %. Los conciertos de Karol G y Feid también dejaron cifras millonarias, aunque con una proporción diferente de visitantes extranjeros. Una final continental tendría otro perfil, porque podría movilizar hinchas de dos países y concentrar su llegada en pocos días. Para entender ese potencial, Barranquilla ofrece el antecedente más cercano.
Barranquilla proyecta más de US$60 millones por su final
La final de la Copa Sudamericana del 21 de noviembre podría generar un impacto superior a los 60 millones de dólares en Barranquilla, de acuerdo con la estimación de Cotelco Atlántico. La proyección contempla una ocupación hotelera cercana al 100 % en una ciudad que cuenta con unas 9.000 habitaciones y 17.000 camas. La cifra supera un cálculo publicado en noviembre de 2025, cuando se estimaba un movimiento de entre 45 y 55 millones de dólares y la llegada de 50.000 a 70.000 visitantes extranjeros. Como referencia adicional, las autoridades de Paraguay calcularon un beneficio de entre 42 y 50 millones de dólares por una final disputada en Asunción.
Medellín tiene antecedentes de eventos, pero con otro perfil
La capital antioqueña ya ha demostrado que puede convertir los grandes eventos del Atanasio Girardot en un impulso para su economía. Fenalco Antioquia calculó que los tres conciertos de Bad Bunny dejaron más de 20 millones de dólares, mientras que Medellín recibió 1,2 millones de turistas extranjeros en 2025, una cifra récord. Una final de Copa Libertadores tendría una característica distinta: la llegada de hinchas de otros países podría elevar la proporción de visitantes internacionales frente a la registrada en los conciertos.
Por ahora, Medellín no tiene una cifra oficial sobre cuánto dinero podría dejarle una final de la Copa Libertadores, porque ni siquiera está confirmada como sede. Primero deberá llegar la decisión del Consejo de la Conmebol y después una proyección de las autoridades y los gremios económicos. Si el Atanasio Girardot recibe el partido, los antecedentes de Barranquilla y de los grandes conciertos permiten anticipar un impacto de decenas de millones de dólares. La cifra final dependerá, sobre todo, de la llegada de turistas extranjeros y de los días que permanezcan en Medellín.








