Bogotá podría seguir perdiendo una importante oportunidad de ingresos por turismo deportivo si la Selección Colombia mantiene a Barranquilla como sede de sus partidos oficiales. La Secretaría de Hacienda calcula que un solo encuentro del combinado masculino movería cerca de 19.000 millones de pesos en hoteles, restaurantes, transporte y comercio. Barranquilla, por su parte, reportó más de 60.000 millones por el Colombia-Bolivia de 2025, además de una ocupación hotelera del 100 %. La continuidad del estadio Metropolitano Roberto Meléndez también complica las posibilidades de que El Campín vuelva a recibir partidos de Eliminatorias Sudamericanas.
La discusión lleva tiempo sobre la mesa, pero volvió a tomar fuerza después de que Ramón Jesurún ratificara a Barranquilla como la casa de la Tricolor. En mayo, el Concejo de Bogotá aprobó beneficios tributarios para atraer partidos de las selecciones masculina y femenina hasta 2036. Hacienda explicó que la medida no representaría una pérdida de recaudo, ya que la Federación Colombiana de Fútbol (FCF) no tributa actualmente en la capital porque no organiza eventos allí. Con esta apuesta, Bogotá busca competir por un negocio que Barranquilla lleva años consolidando. Y las cifras ayudan a entender la diferencia.
El Instituto Distrital de Turismo (IDT) estima que un evento de gran formato en Bogotá puede reunir entre 25.000 y 40.000 asistentes y llevar la ocupación hotelera por encima del 70 %. Barranquilla, en cambio, ha reportado cerca del 95 % de ocupación y más de 30.000 millones de pesos por evento. La capital tiene capacidad para generar un impacto económico importante, pero su principal dificultad no está en los impuestos, sino en las condiciones del escenario deportivo.
Lo que Bogotá calcula y lo que Barranquilla ya cobra
Barranquilla tiene varios antecedentes que muestran el impacto económico de recibir a la Selección Colombia. El partido contra Venezuela en 2023 dejó 20.764 millones de pesos, mientras que el encuentro frente a Chile, en octubre de 2024, generó unos 21.000 millones. Otro compromiso de 2025 superó los 36.000 millones y el duelo ante Bolivia pasó de los 60.000 millones, con 29.000 visitantes y 28.300 empleos. En el Concejo de Bogotá también se mencionaron retornos de hasta 70 millones de dólares por temporada para la ciudad caribeña. Si se toma como referencia la estimación de 19.000 millones por partido en la capital y se multiplica por los nueve encuentros que Colombia disputa como local en un ciclo, el resultado sería de unos 171.000 millones de pesos. Se trata de un cálculo teórico, pero permite dimensionar el movimiento económico que Bogotá busca atraer.
Incentivos hasta 2036 y un estadio que todavía no está listo
Los beneficios tributarios representan un primer paso, aunque no solucionan el principal problema: El Campín todavía debe cumplir con las condiciones necesarias para recibir este tipo de compromisos. El concejal Germán García señaló que el obstáculo está en la infraestructura y no en los impuestos, mientras que la concejala Heidy Sánchez advirtió sobre una posible pérdida de ingresos relacionada con la concesión del estadio. Además, El Campín tiene una capacidad cercana a los 36.000 espectadores, por debajo de los 46.700 del Metropolitano. A esto se suma la discusión sobre el estado del césped después de los conciertos de BTS y Ryan Castro. El nuevo Campín, por su parte, tendría que estar listo en diciembre de 2027.
Por ahora, la Federación Colombiana de Fútbol no contempla cambiar de sede y Jesurún mantiene su postura de jugar en la costa. La posibilidad de que Bogotá vuelva a recibir partidos oficiales dependerá, en buena medida, de que consiga resolver las condiciones de su estadio antes de que se defina la sede de las Eliminatorias rumbo al Mundial de 2030. Los incentivos aprobados hasta 2036 mantienen abierta la puerta, pero la capital necesita algo más que beneficios tributarios para competir con Barranquilla.








