Richard Ríos puede asumir un papel más ofensivo en la Selección Colombia tras la salida de James Rodríguez, aunque sus características son muy diferentes a las del histórico 10, además de los cinco jugadores que buscarán ganarse un puesto de cara al Mundial de 2030. Su conducción, potencia para romper líneas y capacidad para participar en la salida pueden darle mayor peso en la construcción del juego. El contexto también cambió: James se retiró como máximo asistente del proceso, con 43 asistencias en 131 partidos. Ríos, en cambio, nunca ocupó ese perfil creativo, sino que se encargó de sostener el equilibrio detrás de los jugadores más ofensivos. Ahora ese límite podría empezar a cambiar.

Durante las Eliminatorias al Mundial 2026, Ríos disputó 13 partidos oficiales sin marcar ni asistir, concentrado principalmente en las labores de equilibrio y recuperación. Mientras Luis Díaz asumía buena parte del peso goleador, James era el encargado de poner la última pelota. Ese reparto comienza a modificarse con lo que Ríos estuvo mostrando en Portugal: en la temporada 2025/26 con Benfica suma ocho goles y seis asistencias en 40 apariciones, casi duplicando su producción ofensiva de la campaña anterior. Néstor Lorenzo tiene delante a un mediocampista que ya no llega con el mismo perfil con el que inició el proceso.

Ríos ha sido utilizado sobre todo como pivote o interior, con responsabilidades de cobertura, recuperación, duelos y primer pase, muy lejos de la zona entre líneas que ocupaba James. Si Lorenzo decide repartir la creación entre varios centrocampistas, el jugador del Benfica tendrá que encontrar más espacios para llegar al área sin abandonar las funciones que lo convirtieron en una pieza importante. Y sus números en Portugal ofrecen una pista de hasta dónde puede llegar ese cambio.

Richard Ríos cambió su rol

En 2024, Ríos acumuló 697 minutos con la Selección Colombia, con dos goles y ninguna asistencia. Su evolución en Portugal muestra otra versión: bajo la dirección de José Mourinho, llegó a nueve participaciones de gol con Benfica hasta marzo de 2026, incluyendo un doblete de asistencias que igualó su mejor registro personal en una carrera que suma 16 goles entre Guaraní, Palmeiras y el conjunto portugués. La progresión marca una diferencia importante respecto al futbolista que aparecía casi exclusivamente para contener en las Eliminatorias. Ahora también está encontrando maneras de influir cerca del arco rival.

La creación que dejó James

La renovación de Colombia también está modificando la manera de distribuir responsabilidades dentro del equipo. Como informó Infobae, Néstor Lorenzo entregó el brazalete de capitán a Dávinson Sánchez ante México, una señal dentro de un proceso en el que el liderazgo comienza a repartirse después del retiro de James. Algo similar puede ocurrir con la creación: Jhon Arias, Luis Díaz y el propio Ríos pueden asumir diferentes responsabilidades en lugar de concentrar toda la elaboración en un único futbolista. El mediocampo podría terminar teniendo un peso mucho mayor en esa nueva etapa.

Para Ríos, el reto será encontrar ese equilibrio entre lo que ya domina y las nuevas exigencias que pueda plantearle Lorenzo. El colombiano no necesita convertirse en un 10 clásico para aumentar su influencia; puede hacerlo conduciendo, rompiendo líneas, llegando desde atrás y participando en la circulación. La clave estará en cuánto espacio le entregue el seleccionador para hacerlo sin perder la función que sostiene al equipo.