La final de la Copa Libertadores 2028 empieza a tomar fuerza como posible evento para el estadio Atanasio Girardot. El periodista Luis Arturo Henao adelantó esa posibilidad, aunque la Conmebol todavía no ha confirmado la sede. El Consejo de la entidad se reunirá en Barranquilla dentro de unos 15 días y podría avanzar en la elección. Para Atlético Nacional, recibir el partido representaría una oportunidad importante, aunque con una particularidad: el escenario pertenece a la Alcaldía de Medellín, que lo administra junto al Inder, mientras el club juega allí como arrendatario.

La candidatura tiene un momento clave en el calendario. El alcalde Federico Gutiérrez viajará a Barranquilla durante la final de la Copa Sudamericana, que Boca Juniors y Atlético Mineiro disputarán el 21 de noviembre, para presentarle a Alejandro Domínguez el interés de Medellín. Colombia nunca ha recibido una final de Copa Libertadores a partido único y la ciudad busca aprovechar la remodelación del Atanasio Girardot, que pasará de unos 45.000 a 62.000 espectadores, con entrega prevista para el primer semestre de 2028. Sin embargo, hay un detalle que cambia la perspectiva para Nacional: el dinero que mueve una final de esta magnitud no llega automáticamente a las cuentas del club.

La relación contractual con el estadio explica por qué. Nacional juega como arrendatario y, cuando hay venta de boletería, paga 10 salarios mínimos más IVA por partido, además del 4 % de la taquilla. Por eso, los ingresos directos de una final, como la venta de entradas y los derechos comerciales, dependerían de los acuerdos entre la Conmebol y la Alcaldía de Medellín. El equipo podría obtener beneficios indirectos por exposición, patrocinadores y actividades propias, siempre con autorización.

Barranquilla: la final se asignó antes de terminar el estadio

La elección de Barranquilla como sede de la final de la Copa Sudamericana sirve como antecedente para Medellín. El Consejo de la Conmebol tomó esa decisión el 28 de noviembre de 2025, varios meses antes de que comenzara la remodelación del estadio Metropolitano Roberto Meléndez. El escenario pasará de unos 46.000 a 60.013 espectadores y, a mediados de octubre, las obras ya superaban el 90 % de avance. El Atanasio Girardot, en cambio, tiene un camino más ajustado: los trabajos comenzaron en julio con la cubierta occidental y el cronograma pasó de diciembre de 2027 al primer semestre de 2028.

Nacional tendrá que jugar fuera del Atanasio en 2027

El primer impacto de la remodelación llegará mucho antes de una posible final. El Atanasio Girardot seguirá disponible para Nacional y el DIM durante el resto de 2026 y el primer semestre de 2027, pero cerrará en la segunda mitad del año y ambos equipos tendrán que trasladarse al estadio Cincuentenario. El cambio obligará a reorganizar aspectos como los abonos, la boletería, la seguridad y la movilidad de los hinchas. Nacional ya conoce el costo de jugar lejos de su casa: una estimación anterior calculó que esa situación le representó cerca de 2.000 millones de pesos. Así, si la final de 2028 llega a Medellín, el club podría ganar exposición internacional alrededor del evento, aunque primero tendrá que afrontar una temporada lejos del escenario que ha sido su casa.

Por ahora, la final de 2028 sigue siendo una candidatura y la decisión está en manos del Consejo de la Conmebol. Tampoco está definido cuánto podría beneficiarse Atlético Nacional, pues los ingresos dependerán de los acuerdos entre el organismo y la Alcaldía de Medellín. Si Medellín consigue la sede, el club tendría una oportunidad de ganar visibilidad y desarrollar actividades comerciales alrededor del evento. Sin embargo, antes deberá superar el desafío de jugar fuera del Atanasio Girardot durante el segundo semestre de 2027.