Deportivo Cali se coronó campeón de la Liga Femenina Colombiana 2026 después de superar a Independiente Santa Fe con un contundente global de 7-4 y conquistó así su cuarta estrella en el torneo. El título representó también un premio cercano a los 250 millones de pesos, según Futbolred. La cifra, sin embargo, terminó abriendo una comparación difícil de ignorar: ese monto equivale apenas al 48,8% de los aproximadamente 512,5 millones de pesos que representaban, según los valores planteados, los ingresos mensuales de James Rodríguez cuando percibía 1,5 millones de dólares al año. El contraste pone en números una brecha que el fútbol femenino colombiano todavía no logra cerrar.
El camino hacia la cuarta estrella tampoco fue sencillo. En la ida disputada en Palmaseca, Cali ganó 3-2 después de que un golazo de larga distancia de Mariana Zamorano pusiera a Santa Fe en ventaja, antes de que Melanin Aponzá e Ingrid Guerra dieran vuelta al marcador. La historia cambió por completo en la vuelta, cuando las azucareras fueron contundentes y se impusieron 7-2 con goles de Aponzá, Guerra y un autogol de Izabella Cortés. El global terminó 7-4 y confirmó el cuarto campeonato de Cali, además del tercero consecutivo. Pero el dominio deportivo contrasta con una realidad que aparece cuando se mira el premio.
El propio reporte de Futbolred puso el dedo en esa diferencia al calificar los 250 millones de pesos como una cifra “poco, hay que decir” cuando se compara con los ingresos en dólares que reciben los futbolistas de la rama masculina. La comparación no pretende quitarle valor al campeonato conseguido por Cali, sino mostrar cuánto dinero mueve todavía cada categoría. Mientras las campeonas reciben una recompensa por toda una temporada, una figura del fútbol masculino puede alcanzar en cuestión de semanas cantidades superiores. Y el caso de James permite dimensionar esa distancia con una cuenta bastante sencilla.
250 millones contra 512,5 millones al mes
Tomando como referencia el salario señalado para James Rodríguez, los números son contundentes. Un ingreso anual de 1,5 millones de dólares equivaldría a unos 125.000 dólares mensuales y, con una tasa de cambio de 4.100 pesos por dólar, alrededor de 512,5 millones de pesos cada mes. Frente a eso, los 250 millones destinados al plantel campeón de la Liga Femenina representan apenas el 48,8% de ese ingreso mensual. En otras palabras, el premio completo por conquistar el campeonato femenino queda por debajo de lo que esa remuneración representaba en un solo mes. Y ahí aparece la verdadera dimensión de la brecha.
La comparación se vuelve todavía más fuerte cuando se recuerda que esos 250 millones corresponden al premio por ganar todo el torneo, no al ingreso individual de una jugadora. Deportivo Cali tuvo que superar una temporada completa y una final de cuatro goles de diferencia para quedarse con esa recompensa. James, en cambio, alcanzaba la cifra utilizada para el cálculo en apenas un mes de salario durante su etapa como futbolista. El dato no cambia la importancia de la cuarta estrella azucarera, pero sí muestra que el crecimiento deportivo del fútbol femenino todavía no va acompañado del mismo músculo económico.
Un título histórico que todavía no se refleja en la billetera
Deportivo Cali no solo levantó el trofeo: también escribió una nueva página en la historia del fútbol femenino colombiano. Con cuatro campeonatos, el conjunto azucarero pasó a ser el club más ganador de la competencia, superando las tres estrellas de Independiente Santa Fe, y además consiguió el boleto a la Copa Libertadores Femenina 2027. Es decir, el logro deportivo tiene consecuencias importantes para el club y para sus jugadoras. Sin embargo, el premio económico continúa muy lejos de las cantidades que se manejan en la rama masculina.








