Álvaro Montero vivió meses de fuego cruzado desde su llegada a Boca Juniors. Las dudas sobre su rendimiento llegaron al punto de que Luis Vidal, presidente de Deportivo Recoleta, lo calificó como un “arquero flojo” después de la eliminación del conjunto paraguayo en la Sudamericana. “No lo veo a Boca campeonable todavía, tiene una defensa muy floja y un arquero flojo, esa es la verdad”, declaró el dirigente a Picado TV. Pero el colombiano no solo respondió con el Xeneize: también le cerró la boca a sus críticos con la Selección Colombia, donde fue figura en el partidazo ante México y sostuvo el arco en la victoria parcial 1-0. Montero empezó a responder en los escenarios que más exigían su mejor versión.
El calvario del colombiano comenzó prácticamente desde sus primeros partidos. Boca apostó por él como refuerzo “mundialista” después de la lesión de Agustín Marchesín, pero su adaptación estuvo lejos de ser tranquila. La derrota 3-0 ante Deportivo Riestra abrió una primera ola de cuestionamientos y las cámaras captaron al técnico Rodolfo Arruabarrena diciendo “tres goles se come” después del tercer tanto. A esto se sumó la postura del streamer Davo Xeneize, quien llegó a pedir públicamente que Montero perdiera la titularidad de cara al siguiente compromiso internacional.
Las críticas volvieron a aparecer semanas después, esta vez tras el empate 1-1 frente a Vélez Sarsfield, precisamente uno de los clubes donde Montero había jugado antes de llegar a Boca. Un tiro libre de Diego Valdés al primer palo volvió a ponerlo bajo la lupa y parte de la prensa argentina cuestionó que solamente hubiera colocado dos jugadores en la barrera. Incluso un medio local publicó que “no ataja como si midiera 2,01 metros”, haciendo referencia a su estatura. Aunque Arruabarrena salió públicamente en su defensa y sostuvo que el colombiano “se está adaptando al mundo Boca”.
810 minutos, la vara más alta del plantel de Boca
Pese a todos los cuestionamientos, Montero terminó convirtiéndose en el jugador con más minutos disputados durante la última racha de Boca, con 810 minutos en todos los partidos jugados. Detrás apareció Lautaro Blanco, con 765. La diferencia no solo reflejó la confianza del cuerpo técnico, sino también la continuidad que empezó a ganar el colombiano bajo presión. En la serie ante Deportivo Recoleta por la Sudamericana también tuvo protagonismo en el global de 7-1 que puso al Xeneize en cuartos de final, mientras Faryd Mondragón lo defendió en Despierta Win y habló de un proceso de adaptación normal para un arquero que recién llega a un club de semejante exigencia. Pero todavía faltaba su actuación más contundente.
La “muralla” que Colombia ya había visto antes
Mientras en Buenos Aires se discutía si Montero estaba a la altura del arco de Boca, en Colombia la percepción sobre sus condiciones ya tenía otro recorrido. Óscar Córdoba, campeón de América en 2001 y una de las grandes referencias históricas del arco colombiano, lo eligió por encima de Camilo Vargas y David Ospina como su candidato para ser titular en el Mundial 2026. “Yo soy un convencido de que el que va a…”, alcanzó a señalar en DirecTV Sports antes de inclinarse por el guardameta guajiro. Ese respaldo se sumaba a actuaciones que Montero ya había protagonizado en Vélez, donde fue determinante en encuentros como el triunfo frente a Instituto.








