Medellín seguiría fuera de los planes de la Selección Colombia mientras Barranquilla se mantenga como sede de las Eliminatorias Sudamericanas, pese a contar con el estadio Atanasio Girardot, un escenario de unos 44.000 espectadores que se remodela para llegar a 60.000. Ramón Jesurún ratificó al estadio Metropolitano Roberto Meléndez como casa de la Tricolor y, para la despedida previa al Mundial 2026, la FCF (Federación Colombiana de Fútbol) eligió El Campín, aunque el alcalde Federico Gutiérrez había dicho que Medellín estaría “feliz” de despedir a la Selección.
El Atanasio Girardot tiene credenciales de sobra. Ha recibido finales de Copa Libertadores, el Mundial Sub-20 de 2011, fue una de las sedes del Mundial Femenino Sub-20 de 2024 y concentra conciertos de artistas internacionales. En Eliminatorias, la Selección Colombia jugó allí tres partidos en el ciclo rumbo a Sudáfrica 2010, con dos victorias y una derrota, y no volvió. Jesurún sostiene que la decisión se apoya en la capacidad, los impuestos y las condiciones fisiológicas del clima costeño. Medellín, por su parte, solo recibió a la Selección como base de entrenamiento: según Jesurún, el primer ciclo de llegada previo al Mundial fue en Medellín, con prácticas libres, antes de viajar a Bogotá. Pero el estadio atraviesa un momento complicado.
Las obras empezaron el 1 de julio con el retiro de la cubierta occidental, que terminó el 28 de octubre. La licitación aún no se abre, y el alcalde dijo en septiembre que la adjudicación debería concretarse a mediados de noviembre, con obras principales entre fines de ese mes y comienzos de diciembre. El Atanasio Girardot no cerraría hasta mediados de 2027 y, cuando lo haga, el Fútbol Profesional Colombiano (Liga BetPlay) se jugaría en el Estadio Cincuentenario, casa de Águilas Doradas. La entrega se espera para diciembre de 2027, aunque el Inder habla de un proyecto entre 2026 y 2028. Y ese cronograma choca con la capacidad que Medellín quiere ofrecer.
De 44.000 a 60.000: el argumento de la capacidad cambiaría
El proyecto, de más de 750.000 millones de pesos financiados con recursos públicos y con un aumento de la Tasa Prodeporte del 1,3 % al 2,5 %, añade una tercera bandeja y una cubierta total. Con 60.000 puestos, el Atanasio Girardot superaría al Metropolitano, que ronda los 49.000, y a Palmaseca, de 52.000, y se convertiría en el estadio más grande de Colombia. Si eso se cumple, uno de los argumentos que se usan para sostener a Barranquilla perdería fuerza.
Bogotá se adelantó con la despedida
La FCF eligió El Campín para el partido de despedida ante Costa Rica, reprogramado al lunes 1 de junio, luego de acuerdos con la Alcaldía de Bogotá y los empresarios del estadio. La capital, además, aprobó beneficios tributarios para atraer a la Tricolor hasta 2036. Medellín, entonces, compite menos con Barranquilla que con Bogotá, que ya aparece como segunda opción de la FCF cuando no juega en la costa.
Por ahora, la Federación no ha anunciado cambios y los hinchas antioqueños seguirían sin ver a la Selección Colombia en el Atanasio Girardot. Falta ver si el estadio llega a tiempo a la próxima eliminatoria y si la FCF reabre la discusión cuando el escenario sea el más grande del país. Si Medellín cumple su cronograma, tendría un argumento difícil de ignorar; si se retrasa, el Metropolitano seguirá sin competencia.








